Firmas sobre arena movediza
Imagine que alguien llega a una notaría y vende la casa de su familia. Firma, recibe el dinero y se va. Días después usted descubre que esa persona nunca tuvo un poder para venderla. ¿Qué vale ese documento? Nada. No es que sea un mal negocio: es que jurídicamente no existe. El comprador perdió su dinero y la casa sigue siendo de su familia. Esa historia sencilla explica el problema más serio que enfrenta hoy Venezuela, y del que casi nadie está hablando. Mientras el país discute elecciones y presos políticos (que es una prioridad del país), se están firmando en nombre de la República acuerdos de petróleo, minería, deuda, financiamiento y activos del Estado que comprometen décadas. La pregunta que nadie ha respondido es elemental: ¿Quién firma, y con qué poder? No es una preocupación aislada. Pedro Mario Burelli, exdirector de PDVSA, lo resumió hace poco con una imagen precisa: la estabilidad que se pretende construir en Venezuela descansa "sobre arena movediza", porque s...