Sociedad Civil y alianza iberoamericana de juristas (UIBA) logran pronunciamiento de la ONU contra la impunidad estructural en Venezuela
Histórica alianza
internacional logra que la ONU se pronuncie por
una reforma judicial en Venezuela y rechaza
el bloqueo del régimen a la ayuda humanitaria
tras catastróficos terremotos
La UIBA
y la sociedad civil venezolana
agrupada en el POC urgen
a Naciones Unidas a unir fuerzas
por una Ley de Reparación
para las Víctimas ante el
colapso del sistema judicial
venezolano. Al mismo tiempo,
las organizaciones repudian de
forma tajante que se impida
el ingreso de rescatistas
extranjeros en medio del
luto nacional por el doblete
sísmico del 24 de junio.
En un punto de inflexión para la diplomacia
jurídica global, la sociedad civil venezolana ha logrado un respaldo de máxima
envergadura internacional en el marco del 62.º período de sesiones del Consejo
de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. La Unión Iberoamericana de Colegios
de Abogados (UIBA) se ha sumado formalmente a la denuncia unificada presentada
ante el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk., en
una coalición internacional que urge la ejecución inmediata de reformas estructurales
profundas frente al colapso absoluto del sistema de justicia en Venezuela y el
desacato sistemático del régimen a los dictámenes e instrumentos de protección
internacional.
En paralelo, las organizaciones repudian de
forma tajante que se impida el ingreso de rescatistas y asistencia humanitaria
internacional en medio del luto nacional por el mortal doblete sísmico.
Pilares de
la justicia
Esta histórica acción conjunta de
trascendencia jurídica e institucional une a la UIBA con los pilares de la
resistencia técnica y civil dentro del país: el Programa de Organización
Ciudadana (POC), la Federación de Colegios de Abogados de Venezuela, el Frente
Amplio de Profesionales Internacional (FAPI) y la Confederación de
Profesionales Universitarios y Técnicos de Venezuela (CONFEPUV). Juntos, han
articulado un frente común que expone la demolición del Estado de Derecho en Venezuela,
logrando elevar el debate técnico hacia la exigencia de soluciones legislativas
de fondo, tales como la creación de una Ley de Reparación para las Víctimas de
Violaciones de Derechos Humanos.
El Colapso
Judicial bajo la lupa de la ONU
El sustento técnico de este reclamo
internacional quedó validado por el propio terreno de Naciones Unidas. La
Oficina del Alto Comisionado (ACNUDH) reafirmó en su informe A/HRC/62/50 que la
carencia absoluta de independencia judicial se mantiene como el obstáculo
principal para salvaguardar los derechos fundamentales en el país. El documento
de la ONU detalla vicios persistentes en el debido proceso, trabas extremas en
el acceso a la justicia y un diseño institucional sometido al arbitrio
político.
Asimismo, la ONU manifestó su honda
preocupación por la opacidad del actual proceso de supuesta reforma emprendido
por las autoridades venezolanas. El organismo internacional exige mecanismos
transparentes de cooptación y nombramiento de magistrados basados estrictamente
en el mérito, el fin de las políticas corporativas de impunidad y el
establecimiento de recursos financieros y jurídicos efectivos para atender a
los afectados.
Una alianza
sin precedentes frente al desacato del
régimen
La incorporación de la UIBA a las demandas
del POC, la Federación de Colegios de Abogados de Venezuela, el FAPI y la
CONFEPUV dota a la sociedad civil de una plataforma de defensa global. Durante
los debates interactivos en Ginebra, la comunidad internacional validó este
esfuerzo. Gobiernos democráticos y organizaciones de peso global como Amnistía
Internacional, la Federación Internacional por los Derechos Humanos (FIDH), UN
Watch, Lawyers for Lawyers, el Centro por la Justicia y el Derecho
Internacional (CEJIL) y la International Bar Association (IBA) ratificaron al
unísono que la independencia del Poder Judicial no es negociable para
desmantelar la impunidad.
El pronunciamiento de Matthias Behnke,
Director para las Américas de la ACNUDH, blindó la postura de la coalición
ciudadana. Behnke fue enfático al declarar que Venezuela requiere de manera
urgente resultados tangibles en el terreno y no "cambios cosméticos"
o maniobras selectivas de court packing (empaquetamiento o
aumento artificial de tribunales) ejecutadas para perpetuar el control político
de las cortes por parte del Ejecutivo. Para la ONU, el nivel de cumplimiento de
las sentencias internacionales dictadas contra el Estado será el termómetro
real del progreso del país.
Propuesta de
Ley de Reparación: de la denuncia a la
acción
Gracias a los datos recopilados e
impulsados por el POC, la Federación de Colegios de Abogados, el FAPI y la CONFEPUV, se presentó formalmente la
Propuesta de Ley de Reparación para las Víctimas de Violaciones de Derechos
Humanos. Concebida como una herramienta técnica para instrumentalizar las
directrices de la ACNUDH, la norma busca erigir un blindaje legal integral.
La propuesta legislativa abarca el
resarcimiento formal e institucional para víctimas de persecución política,
detenciones arbitrarias, torturas, crímenes contra comunidades indígenas y
daños ecocidas de gran escala. Además, exige la obligatoriedad de acatar las
decisiones de organismos universales como el Comité de Derechos Humanos de la
ONU y el Sistema Interamericano. No obstante, los proponentes aclaran un axioma
jurídico básico: ninguna ley será operativa si las cortes continúan operando
como apéndices partidistas.
El caso
García Bolívar: símbolo
de la Impunidad Institucionalizada
La urgencia de esta intervención
internacional se manifiesta en patrones concretos de desacato. La nota técnica
presentada ante la ONU resalta la persistencia del incumplimiento de la
Comunicación No. 2085/2011 (García Bolívar vs. Venezuela). A más de once años
de que el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas ordenara reparar
los daños al ciudadano afectado, el Estado venezolano mantiene una parálisis
absoluta. Esto se suma a la mora procesal y evasión de la Petición P-13.502
ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
La alarma internacional escaló tras la
reciente actuación del magistrado Elías Bittar, quien mediante un dictamen
judicial desconoció frontalmente los compromisos internacionales derivados de
dicha comunicación de la ONU. Para los gremios de abogados nacionales e
internacionales, este acto constituye una aberración jurídica que evidencia por
qué el sistema actual requiere una cirugía estructural urgente y no reformas
superficiales.
Doble crisis:
el Luto Nacional
por el sismo y el repudio al bloqueo
humanitario
Mientras la batalla legal se libra en los
organismos multilaterales, Venezuela enfrenta una catástrofe humana en su
propio territorio. Las organizaciones aliadas manifestaron el dolor y el luto
absoluto del pueblo venezolano tras el devastador doblete sísmico ocurrido el
pasado 24 de junio. Este desastre natural ha dejado un saldo desgarrador de
decenas de cientos de víctimas fatales, miles de heridos y una masa crítica de
ciudadanos que lo han perdido todo y carecen de un hogar.
Ante esta emergencia humanitaria extrema,
el Programa de Organización Ciudadana (POC), el Frente Amplio de Profesionales
Independientes (FAPI) y la CONFEPUV manifestaron su rechazo más enérgico e
indignado ante la actuación del régimen venezolano. Las organizaciones
denuncian de forma pública e internacional los bloqueos inhumanos impuestos a
la ayuda humanitaria global y los impedimentos deliberados colocados a equipos
de rescatistas de alta especialización, incluyendo personal técnico de los
Estados Unidos, a quienes se les ha negado el ingreso o la operatividad para
salvar vidas atrapadas en las zonas de desastre.
Para estas agrupaciones, criminalizar o
bloquear la asistencia civil y técnica internacional en medio de una tragedia
natural no solo demuestra una total falta de sensibilidad humana, sino que
constituye una extensión de la violación sistemática al derecho a la vida y a
la salud de la población golpeada por el sismo.
Un consenso
irreversible
La iniciativa de la sociedad civil
venezolana y el gremio técnico, robustecida por la UIBA, ha llevado la
información técnica de estas vulneraciones ante el Departamento de Estado de
los EE. UU., congresistas norteamericanos, el Parlamento de Canadá y redes
globales de juristas. El mensaje emanado de Ginebra es inequívoco: el colapso
judicial y el bloqueo de la ayuda humanitaria en momentos de luto nacional
sitúan al aparato estatal venezolano bajo un escrutinio internacional sin
precedentes. La independencia judicial y el auxilio oportuno a los ciudadanos
son las únicas vías para el restablecimiento de la dignidad y la justicia en
Venezuela.
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