No basta con una elección
El viernes 9 de octubre concluyó el lapso para que la sociedad civil inscribiera a sus aspirantes al Comité de Postulaciones Judiciales. La Federación de Colegios de Abogados de Venezuela presentó la suya, como se había comprometido en el Consejo Superior de septiembre. Y este lunes 12 comenzaron las entrevistas a los ciento veintisiete candidatos postulados.
Conviene repetirlo porque todavía hay quien cree que esto es un
trámite de abogados: de esos ciento veintisiete saldrán doce de los veintitrés
integrantes del Comité, el órgano que recibirá las postulaciones a magistrado,
aprobará el baremo con el que serán evaluadas y preseleccionará a quienes
lleguen al final. No se está escogiendo a los magistrados. Se está escogiendo a
quienes van a escogerlos. Por primera vez la sociedad tiene mayoría en ese
filtro, y por eso el Programa de Organización Ciudadana, POC, en su sector
justicia, junto a CONFEPUV y al Frente Amplio Profesional Internacional, FAPI,
ha intensificado la campaña de divulgación: lo que no se explique a tiempo, no
se podrá reclamar después.
Figuera desde Washington: primero las
instituciones
El ciclo de foros llegó el sábado al estado Táchira, y lo abrió la
presidenta de la Asamblea Nacional 2015, doctora Dinorah Figuera, con un
mensaje enviado desde Washington, donde acababa de reunirse con el secretario
de Estado Marco Rubio.
Su planteamiento fijó la secuencia completa del proceso: Tribunal
Supremo de Justicia, Consejo Nacional Electoral, garantías políticas y civiles,
libertad de expresión y, al final de ese camino y no antes, elecciones con
instituciones capaces de sostenerlas. “Hoy cobra protagonismo el Tribunal
Supremo de Justicia”, dijo, y agregó una frase que vale como advertencia para
todos nosotros: el imperio de la ley no puede ser letra muerta; son hombres y
mujeres quienes generan la confianza para que el pueblo crea en sus
instituciones. Saludó el trabajo que la abogacía tachirense está haciendo para
que el país tenga un Tribunal Supremo vigoroso y con credibilidad.
De esa misma reunión salió una definición del secretario Rubio que
resume mejor que ninguna otra la tesis de este ciclo de foros: el deseo no es
simplemente que Venezuela tenga una elección, sino que tenga una elección y
además una democracia duradera. Es exactamente la diferencia entre un evento y
un sistema. Una elección se organiza en meses; una democracia que dure necesita
instituciones que la protejan cuando el resultado incomode a alguien.
Táchira: la justicia contada por quienes la
sufren
El foro se celebró en la sede del Colegio de Abogados del estado, con
los medios regionales presentes, y tuvo una virtud que quiero destacar por
encima de las ponencias jurídicas: por primera vez en esta gira fueron los
sectores no jurídicos quienes explicaron qué significa la justicia en su vida
diaria.
El representante del sector salud, Roberto Duque, lo formuló en una
línea: sin tribunales independientes no hay derecho a la salud efectivo, porque
nadie puede actuar contra la corrupción, la negligencia o el abuso si no hay
ante quién acudir. Desde el sector educativo, Carlos Cardozo sostuvo que la
reforma judicial solo será sostenible si se forma ciudadanía democrática desde
las aulas. El sindicalista Carlos Ovalles denunció años de decisiones
judiciales que vulneraron los derechos laborales, la contratación colectiva y
el salario real. Y la abogada Natacha Duque, desde las organizaciones sociales
y humanitarias, insistió en que ninguna reconstrucción será legítima sin
participación activa de la sociedad civil, con atención especial a las
realidades de frontera, a los migrantes y a los retornados, que en el Táchira
no son una abstracción.
El abogado José Guerrero puso sobre la mesa lo más duro: detenciones
arbitrarias, prisión preventiva abusiva, criminalización de la disidencia, y la
exigencia de que la renovación del Tribunal se base en mérito profesional y no
en lealtades partidistas.
El magistrado designado por la AN 2015 Ángel Zerpa Aponte, hizo un recorrido histórico desde el siglo
XIX para demostrar algo que a veces olvidamos: en Venezuela las grandes
transformaciones republicanas siempre han venido acompañadas de reformas
profundas del sistema de justicia. Su advertencia fue precisa: esta designación
de magistrados no puede convertirse en otra oportunidad perdida. Y el analista
Jesús Israel Fernández Granados vinculó los tres pilares del momento: estabilización
política, recuperación económica y transición institucional, recordando que la
democracia no nace sólo de un proceso electoral, sino de instituciones capaces
de garantizar libertades y derechos.
La diputada Karim Vera, representante del Táchira en la Asamblea
Nacional 2015, destacó el protagonismo de su estado en la elaboración de
diagnósticos y propuestas para la reforma judicial, y subrayó algo que asumo
como tarea propia: hace falta una labor permanente de explicación al país sobre
lo que la Mesa de Diálogo está haciendo. La desconfianza ciudadana no se vence
con comunicados; se vence contando, paso a paso y en lenguaje llano, qué se
acordó, qué se cumplió y qué falta.
La diáspora también se postula
El otro aporte de la semana vino de afuera. La abogada Oly Castiglia,
desde el Frente Amplio Profesional Internacional, FAPI, invitó formalmente a la
diáspora venezolana en países de Europa y América a participar en este proceso,
y presentó una propuesta técnica que merece ser considerada por el nuevo
Comité.
Su planteamiento no pide privilegios ni cuotas ni rebaja de
requisitos. Pide exactamente lo contrario: que la distancia geográfica no opere
como una exclusión anticipada durante las etapas iniciales del procedimiento.
Propone convocatoria única con los mismos plazos y el mismo baremo para todos,
preinscripción electrónica con constancia verificable, expediente digital de
credenciales, verificación estricta de identidad y nacionalidad, documentos
apostillados y legalizados, apoyo consular cuando sea viable, entrevistas
telemáticas iniciales con identificación previa, y comparecencia presencial
cuando resulte indispensable. Quien sea designado, naturalmente, deberá cumplir
todas las obligaciones territoriales del cargo.
La formulación que mejor resume el argumento es esta: residir en el
exterior no constituye mérito y por tanto no puede generar un privilegio, pero
tampoco constituye falta de mérito y no debería producir una exclusión
automática. Casi una tercera parte de los venezolanos tuvo que irse, y entre
ellos hay abogados, profesores, investigadores y jueces con trayectorias que el
país necesita. Cerrarles la puerta por un asunto de logística sería empobrecer
el universo de donde saldrán los mejores.
Lo que viene
Esta semana se entrevista a ciento veintisiete personas. De ahí sale
el filtro, y del filtro saldrán los treinta y dos magistrados, con sus
suplentes, que decidirán sobre la vida de los venezolanos durante doce años.
Después vendrán el Consejo Nacional Electoral, las garantías políticas y
civiles, la libertad de expresión y las elecciones.
Nada de eso
ocurre solo. Ocurre si la comunidad jurídica postula a los mejores, si los
ciudadanos ejercen la veeduría que la ley les permite cuando se publique la
lista de preseleccionados, y si quienes conocemos el proceso salimos a
explicarlo. Porque al final la frase del secretario Rubio es también una
exigencia para nosotros: no basta con una elección. Hay que construir lo que la
haga valer.





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