Estoy aquí, con ustedes
Este domingo María Corina Machado volvió a Venezuela, después de diez
meses fuera del país y de varios intentos fallidos por aire, mar y tierra. Lo
anunció con cuatro palabras que resumen una década de lucha: “Estoy aquí, con
ustedes”. Y lo primero que hizo al pisar suelo venezolano fue ir al santuario
de la Divina Pastora, en Santa Rosa, a dar gracias.
Según se ha conocido, el regreso fue una operación de tres días por
mar y tierra, con el acompañamiento de especialistas de los países aliados,
parte de cuyo trayecto se cumplió en territorio colombiano con el respaldo del
gobierno de ese país. Un detalle que conviene subrayar: el apoyo de Colombia a
la causa libertaria venezolana es hoy un hecho verificable y no una aspiración.
Los tres mensajes de Washington
El secretario de Estado Marco Rubio, que conduce el expediente
venezolano en su integridad y no solo la mesa de diálogo, emitió un
pronunciamiento que vale la pena leer con cuidado, porque contiene tres
mensajes distintos.
El primero es de atribución: las condiciones que permitieron el
regreso seguro de María Corina son, en
sus palabras, el resultado directo de las conversaciones de reconciliación
apoyadas por Estados Unidos, que ya han logrado la liberación de cientos de
presos políticos y el retorno del exilio de cientos de figuras de la oposición
política. Es decir, el regreso no ocurrió a pesar del proceso: ocurrió gracias
a él.
El segundo es una advertencia dirigida a los actores del régimen:
Estados Unidos espera que las libertades de todos los sectores de la política
venezolana sigan siendo respetadas. Quien sepa leer entenderá que esa frase es
una garantía y, al mismo tiempo, un aviso.
Y el tercero es un llamado a los nuestros: que todos los actores
políticos apoyen estas conversaciones, que representan (y aquí lo cito
textualmente) “la mejor oportunidad que
Venezuela ha tenido en treinta años de lograr pacíficamente no solo una
elección libre y justa, sino una democracia duradera”.
Esa última distinción es la que venimos repitiendo desde hace meses.
No basta una elección: hace falta además una democracia que dure. Y una
democracia que dure necesita instituciones, que es exactamente el trabajo que
estamos haciendo con la renovación del Tribunal Supremo de Justicia y, desde
allí, de todo el Poder Judicial.
Lo que significa su presencia
La presencia de María Corina Machado en el país será un factor de
promoción de la unidad política y social. Apoyará toda iniciativa de cambio y
seguirá exigiendo, con razón, que se fije cuanto antes la fecha de las
presidenciales. Pero su regreso también acompaña la otra tarea, la menos
vistosa y la más decisiva: la construcción de la institucionalidad.
Su visita al santuario de la Divina Pastora, antes que cualquier acto
político, es coherente con lo que ella ha sostenido siempre: que esta es una
lucha del bien contra el mal, y que se libra por vías pacíficas. Fue un mensaje
de paz, y así debe entenderse.
La tercera ronda: por qué no hubo anuncios
espectaculares
El otro hecho de la semana fue el cierre de la tercera jornada de la
Mesa de Diálogo. Varias voces han señalado que no mostró avances importantes.
Quiero ofrecer una explicación distinta, que no es una excusa sino una
constatación: los puntos de la agenda no están detenidos, están en desarrollo.
Y el principal de ellos, la renovación de los treinta y dos magistrados del
Tribunal Supremo, es un procedimiento con lapsos legales que no se puede
comprimir sin dañarlo.
Conviene explicar la magnitud de lo que está en juego, porque rara vez
se dice. El diseño constitucional establece que dentro del Poder Judicial
existe un gobierno propio: financiero, administrativo y de carrera. De la Sala
Plena dependen el presupuesto, la Inspectoría General de Tribunales, la Escuela
Nacional de la Magistratura y la Dirección Ejecutiva de la Magistratura. De
ella depende, por tanto, la renovación mediante concursos públicos de oposición
de los jueces de cerca de mil cuatrocientos tribunales del país, además de la
designación de los altos funcionarios administrativos y jurisdiccionales.
Renovar los treinta y dos no es cambiar treinta y dos personas: es abrir la
puerta de todo lo demás.
Y a ese Tribunal le tocarán cuatro tareas que ningún tribunal
venezolano ha cumplido en veintisiete años. Ser árbitro y control de los demás
poderes públicos. Terminar de resolver los trámites judiciales de los presos
políticos que aún permanecen bajo esta continuación del régimen. Ser escudo de
los procesos electorales que deben celebrarse en 2027. Y ser garante de la
seguridad jurídica, para que la inversión extranjera siembre sus recursos con
certeza, porque sin eso no hay reconstrucción económica posible.
Un compromiso histórico del gremio
Desde el Programa de Organización Ciudadana, POC, con el liderazgo de
CONFEPUV y del Frente Amplio Profesional Internacional, seguimos trabajando
junto a los líderes de la Federación de
Colegios de Abogados de Venezuela y de los colegios de profesionales de todo el país. Y quiero destacar lo que
hicieron esta semana, porque fue una muestra de seriedad y de unidad.
La abogacía organizada asumió un compromiso histórico al postular ante
el Comité de Postulaciones del Tribunal Supremo, entre otros líderes gremiales,
a la doctora Clara Inés Valecillos, miembro del Directorio de la Federación.
Ella ha dedicado su vida a la justicia: fue juez de municipio, de primera
instancia y luego superior en el estado Trujillo, presidió el Colegio de
Abogados de esa entidad y es hoy una de las principales exponentes del gremio
venezolano. Que los colegios del país hayan coincidido en nombres de esa talla,
después de años de fragmentación, dice mucho sobre el momento que vivimos.
Y ahora, quince días
El Comité de Postulaciones Judiciales ya está conformado, con la
incorporación de los representantes de la sociedad. Y a partir del próximo 28
de octubre se abre el lapso de quince días para que los venezolanos, dentro y
fuera del país, presenten sus postulaciones y recaudos para aspirar a
magistrados del Tribunal Supremo de Justicia en sus seis salas.
Quince días. Que nadie diga después que no supo.
Al momento de publicarse este artículo estaremos en gira. Este martes
27 de octubre nos encontraremos en el estado Anzoátegui, en la sede de la
Asociación de Profesores de la Universidad de Oriente, compartiendo con la
sociedad civil y con los habitantes de la entidad los avances de la Mesa de
Diálogo. Vamos al oriente del país con el mismo mensaje que hemos llevado a los
demás estados: que la reconstrucción de las instituciones no es un asunto de
abogados, sino la condición para que haya elecciones en condiciones ciertas, y
para que esas elecciones se traduzcan en lo único que verdaderamente importa:
salario, trabajo, economía, salud, educación y servicios públicos que
funcionen.
Eso es lo que
está detrás de cada uno de estos pasos. Por eso vale la pena darlos.
.png)
Comentarios
Publicar un comentario